Podría ser peor

de Manuel Montesinos
Finalista del mes de marzo 2012, “Relatos en cadena” de la SER.

―Que se arrime un poco más al borde de la cama, joder. Así no hay quien duerma.
―Ni hablar, para moverse tendría que quitarse antes el pie de Elena de la cara.
―A mí que no me toque nadie. Si me rozáis, acabaré con medio cuerpo sobre Esteban que con lo ligero que tiene el sueño y su mal carácter, nos hará pasar una noche de perros si lo despertamos.
―Os estoy oyendo, ni os mováis, nos ha costado mucho coger la postura.
―Al final me desveláis al bebé.
―¿De verdad que mañana vienen más?
―Sí, pero el casero ha dicho que intentará poner otro colchón.

Sin escrúpulos

de Miguel Ángel Molina López

Arrastra su carrito en dirección al mercado, ajena a las prisas de los demás por regresar a casa. Nada más llegar inicia su ritual diario de comprobar puesto por puesto la mercancía que aún queda por vender. Ya no le importa si la fruta es de temporada o si los tomates o el pescado están por las nubes. Actualmente sus prioridades son otras.

caducida

Tras repasar todos los puestos sale y se sienta a esperar. Paradójicamente cuando echan el cierre es cuando comienza a seleccionar su cena. Caducado, pocho o defectuoso son palabras que dejaron de tener significado para ella.

De camino al trabajo

de Paz Monserrat Revillo

Me mira. Todos los días. Cuando salgo del tren y paso por delante del edificio de camino al trabajo. Desde la terraza del primer piso. Fijamente. Como si buscara a alguien.

No hay cortinas y la puerta de la terraza está abierta. Pienso en el frío que estará pasando ahí afuera. Dan ganas de subir a abrazarle. Asoma medio cuerpo desmadejado y sarnoso por encima de la barandilla y mira a la calle, como trastornado. Adentro solo hay paredes enmarcadas en aluminio. Me imagino la secuencia: primero notifican, luego vacían, después vienen los del banco a cerrar. Como no saben qué hacer con semejante animal lo retiran de en medio para poder limpiar mejor. El oso es más grande que ellos. Cargan su peso muerto y lo arrojan a la terraza que da a la calle de la estación. Abajo, sentados en el alféizar de una ventana del bar, pasan el día los taxistas esperando un cliente y haciendo bromas con la chica guapa que siempre les acompaña. En la otra esquina un par de jubilados reparten folletos con ilustraciones del  reino de Dios y rebaños de corderos.

por George Hodan: Viejo osito de peluche por George Hodan

por George Hodan: Viejo osito de peluche

El descomunal oso de peluche intenta llamar la atención con sus brazos abiertos en una contorsión que recuerda una súplica. Pero todos aparentamos que no pasa nada, que no vemos al enorme peluche de tómbola ni oímos su grito silencioso y naranja.

Dos sin título

de  Eduardo Cruz Acillona

 

#1

Estaba harto de comer todos los días en el mismo restaurante, rodeado siempre de la misma gente rara, y de que su padre le dijera que no podían permitirse el lujo de comer en casa.

Wikifoto

Wikifoto

#3

Cuando nuestros mayordomos empezaron a servir el Beluga en platos de postre, supe que había llegado la crisis a palacio.