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La calle Sánchez Pastor cuenta con un amplio muestrario de edificios del siglo XIX, entre los que destaca el que ocupa el número 1, diseñado por Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, responsable de la construcción de la calle Larios, que se inauguró apenas tres años antes de que lo hiciera este edificio en 1877.
Ocupa un amplio solar que hace esquina entre las calles Santa María y Sánchez Pastor, lo que permite que cuente con un chaflán de gran interés arquitectónico, al estar decorado con un cierro curvo por planta realizado en metal forjado.
El metal está muy presente en los elementos decorativos de este edificio. No hay que olvidar que hablamos de un inmueble coetáneo con la «edad de oro» de las fundiciones malagueñas. Así, en los bajos y la primera planta, todavía se pueden apreciar unas finas columnas de metal decoradas con elegancia.
Destacan los robustos herrajes de los balcones, especialmente en la primera planta y que además están sostenidos por unas ménsulas metálicas. Los cierros metálicos, por otra parte, cuentan con una ornamentación vegetal en la parte superior.
Como es habitual en muchos edificios de la segunda mitad del siglo XIX, la decoración de los balcones es muy rica en la primera planta y va decreciendo en las plantas superiores. La razón se encuentra en el simple hecho de que son más visibles los elementos más cercanos a la calle que los de pisos superiores. El dintel de las ventanas del primer piso tiene una decoración compuesta por una cartela con un penacho, que desaparece en los pisos superiores.
La portada, con entrada desde la calle Sánchez Pastor, es otro de los elementos destacados de este edificio. En el dintel de la puerta se encuentran las iniciales «PA», que corresponden a las del promotor del edificio y que se encuentran rodeadas con una rica decoración vegetal.
La entrada al edificio está realizada en piedra y enmarcada entre pilastras. Para favorecer la integración visual entre la portada y el balcón superior, se utilizan volutas para sostenerlo, que se apoyan en las pilastras.
La entrada del inmueble cuenta con una decoración realizada con placas de yeso, que muestra la nobleza de este edificio con unas dimensiones de 2200 metros cuadrados.
(Tesoros olvidados del centro, Miguel Ferrary, La Opinión de Málaga, 25/8/2003)