Pequeños detalles
Hay una ciudad europea en la que, cada atardecer, atracan en los muelles barcas de pesca que transforman sus cubiertas en cocinas y cuyos marineros despliegan, sobre la plataforma donde han amarrado, un conjunto de mesas y sillas bien alineadas. Es imposible comer un pescado más fresco. En esta Europa de piscifactorías, congelación y análisis bacteriológicos todavía existe un lugar así. Habrá quien diga que Estambul está en nuestro continente sólo de puntillas, que aquello es Asia (queda más cerca [...]