El placer de la nada
Cuando te acercas a la gran duna de Erfoud la carretera se cubre de polvo. Poco después las lenguas de tierra extienden un velo bajo los neumáticos y finalmente el asfalto desaparece del camino. Quedas a merced de la pista que va y viene, se oculta bajo las dunas y aparece unos metros más allá marcada por hitos de piedra. El todoterreno circula sinuoso por una senda insociable que ha de guiarte al corazón del desierto. Rodar por la arena [...]