Carta a María Dolores de Cospedal

Distinguida Señora Cospedal:

Es la primera vez que escribo a una señora. En mi pueblo, cuando se le decía a una mujer “señora”, la gente se reía. Para merecer ese título había que serlo de verdad. Había que tener dinero, como usted; saber vestir para cada ocasión -con mantilla para visitar al Papa-, como usted; tener gente a la que mandar, como usted; ser caritativa, es decir, dar de lo que a uno le sobra, como usted, que trabaja sin descanso por los demás en el partido de los trabajadores.
Usted que quita el dinero a los ricos, para dárselo a los pobres, a los desahuciados, usted tiene clase, no como Celia. Usted no es vulgar hablando. Controla. Lo que más admiro de usted es la frialdad cuando habla. La envidio. Yo me descontrolo rápidamente, la rabia me puede, muerde mis bajos fondos, me delata y acabo diciendo lo que pienso. A veces, hay quienes me replican “me ofendes” y yo intento controlar para pedirles perdón, pero no lo consigo. La admiro, señora, la admiro. ¿Dónde se aprende a ser así?

Cadena Solidaria

Los alumnos del Instituto Público Ben al Jatib, de Rincón de la Victoria, reúnen 1730 Kg. de alimentos y montan una CADENA SOLIDARIA desde el centro educativo hasta la Cruz Roja.

La caridad se ejerce de arriba a abajo, la solidaridad entre iguales. No es lo mismo tener un espíritu caritativo que solidario.

La desobediencia

Me llama la atención cuando hojeo LA ENCICLOPEDIA ÁLVAREZ  (texto escolar del franquismo en las escuelas de los años 50-60) de qué modo se destaca, con fines doctrinarios, la obediencia como la virtud más importante que debe practicar el niño.Transcribo un párrafo de un libro escrito por un teólogo de la liberación, jesuita, que a sus ochenta años ha decidido abandonar sus votos de obediencia; es decir, se ha salido de cura.

“El sistema, cualquier sistema, soporta las protestas, las denuncias, la impopularidad. Lo que no soporta es la desobediencia de aquellos que anteponen las necesidades de los que sufren (por lo que sea) a los deberes que les impone el sistema. Porque todo sistema se sostiene sobre la sumisión de los que hacen de la mística de la sumisión su lema de moralidad y su proyecto de vida.”  (Jose María Castillo. Víctimas del pecado. Edit.Trotta)

Hoy día, con la democracia, nuestros llamados representantes acuden a la promulgación de leyes, que cambian como y cuando les conviene para obligarnos a obedecer. Así se legaliza la injusticia. De un día para otro han cambiado hasta La Constitución. Cuando la ley les toca, hacen uso de la amnistía.  Así lo ha hecho el PP para politicos propios y así lo hizo el PSOE con banqueros.  No hay cambio profundo sin desobediencia; pero esta debe practicarse en masa para que sea efectiva.  Así que… ¡niño, no te calles!