Archivos de etiqueta: prosa de siempre

Agrimensor Bene Nio, de Juan Rodolfo Wilcock (1919-1978)

Posted on 01/09/2011 in 18, periódico, Prosa de siempre, Sin categoría by Paréntesis

Es notable la cantidad de partes y de órganos que puede perder una persona y aun así seguir incólume, o casi. Como una estatua antigua, con apenas cincuenta y cinco años de edad el agrimensor Bene Nio ya ha perdido las piernas y los brazos, buena parte de la pelvis, el hombro derecho, además le

El faro, de Juan José Arreola (1918-2001)

Posted on 01/09/2011 in 18, periódico, Prosa de siempre, Sin categoría by Paréntesis

Lo que hace Genaro es horrible. Se sirve de armas imprevistas. Nuestra situación se vuelve asquerosa.
Ayer, en la mesa, nos contó una historia de cornudo. Era en realidad graciosa, pero como si Amelia y yo pudiéramos reírnos, Genaro la estropeó con sus grandes carcajadas falsas. Decía: “¿Es

Tren, de Santiago Davobe (1889-1951)

Posted on 01/05/2011 in 17, periódico, Prosa de siempre by Paréntesis

El tren era el de todos los días a la tardecita, pero venía moroso, como sensible al paisaje.
Yo iba a comprar algo por encargo de mi madre.
Era suave el momento, como si el rodar fuera cariño en los lúbricos rieles. Subí, y me puse a atrapar el recuerdo más antiguo, el primero d

Tercera historia, de Giovanni Guareschi

Posted on 01/12/2010 in 16, periódico, Prosa de siempre by Paréntesis

¿Muchachas? No; nada de muchachas. Si se trata de hacer un poco de jarana en la hostería, de cantar un rato, siempre dispuesto. Pero nada más. Ya tengo mi novia que me espera todas las tardes junto al tercer poste del telégrafo en el camino de la Fábrica.
Tenía yo catorce años y regresaba a

Chesil Beach, de Ian McEwan

Posted on 01/09/2010 in 15, Crítica, periódico by Paréntesis

En 1962 perduraba en España la restablecida pena de muerte, abolida durante la Segunda República, para continuar asesinando opositores a la rebelión franquista; a su vez, la censura eclesiástica (aquella complicidad indecente del Nihil obstat) mutilaba las ideas renovadoras que brotaban en los l

El tren a Burdeos, de Marguerite Duras (1914-1996)

Posted on 01/09/2010 in 15, periódico, Prosa de siempre by Paréntesis

Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de

Reunión, de John Cheever

Posted on 01/06/2010 in 14, periódico, Poesía de siempre by Paréntesis

La última vez que vi a mi padre fue en Grand Central Station. Yo venía de estar con mi abuela en los Adirondacks, y me dirigía a una casita de campo que mi madre había alquilado en The Cape; escribí a mi padre diciéndole que pasaría hora y media en Nueva York debido al cambio de trenes, y pre

Pigmalión, de John Updike (1932-2009)

Posted on 01/04/2010 in 13, periódico, Prosa de siempre by Paréntesis

Lo que le gustaba de su primera mujer era su talento para la imitación. Después de una fiesta, una fiesta que hubieran dado ellos mismos o cualquier otro matrimonio, sabía imitar con gran realismo todo aquello que habían visto: rostros, voces y con su bonita boca hacía toda clase de pequeñas m

Un drama verdadero, de Guy de Maupassant

Posted on 01/02/2010 in 12, periódico, Prosa de siempre by Paréntesis

Lo verdadero puede a veces
no ser verosímil
(Boileau, Art poétique, III, 48.)

Decía yo el otro día, en este lugar, que la escuela literaria de ayer se servía, para sus novelas, de las aventuras o de las verdades excepcionales encontradas en la existencia; mientras que la escuela a